
Gracias al Señor, llegamos al final de otro año que hemos transitado guiados por Su mano misericordiosa. ¡¡SÍ!! Por Su mano misericordiosa!
Fin de Año, fin de la primera década de este aún flamante milenio. Época como pocas para hacer balances, planificaciones y proyecciones de cara al futuro.
Y en este contexto, el comienzo de la última semana del año nos sorprendió con el casamiento entre dos personas del mismo sexo. El mismo fue vetado por un juez en la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de haber contado en primera instancia con la aprobación del Jefe de Gobierno porteño, ing. Mauricio Macri, líder del partido PRO. Pero en la provincia de Tierra del Fuego, la gobernadora Fabiana Ríos (miembro del partido ARI, agrupación política originalmente dirigida por Elisa Carrió) firmó el decreto que autorizó al Registró Civil de Ushuaia a casar a estos dos señores, mediante lo cual fueron declarados ante la ley como “marido y marido”, tal como lo expresara Di Bello, uno de los contrayentes, a la Agencia EFE: “Acá estamos. Somos marido y marido finalmente”. Se trata de un hecho sin precedentes en toda América Latina, convirtiéndonos de esta manera en el primer país de la región que aprueba un casamiento de estas características.
¿Es válido desoír la Ley, a cualquier precio, para imponer una idea o convicción particular? Si el Código Civil de la Nación prohíbe explícitamente este hecho, ¿Podemos permitirnos como sociedad vulnerar las leyes del Estado? ¿Puede una gobernadora, un jefe de gobierno, o cualquier funcionario público imponer su voluntad particular, desacatando el marco legal, que es el último y real garante de la legalidad en la República? ¿Quién garantiza la paz en el país, en el marco de la obediencia a la Ley, comenzando por la Constitución Nacional? ¿Cada cual interpreta a su manera, hace su propio juego, y decide usar la Ley a su antojo? ¿No importan acaso las leyes o los tratados internacionales, la jurisprudencia o la tradición legitimante?
Definitivamente, no se PUEDE ni se DEBE ir contra el orden natural.
¿Cuál sería una buena razón para declarar LEGAL la esterilidad propia de la práctica lésbica u homosexual al constituir una familia que no puede reproducirse? ¿Tiene potestad de elegir, un individuo en su niñez, que sus padres sean del mismo sexo, cuando la naturaleza no provee esta posibilidad para la reproducción de la especie? ¿Por qué se debería condenar a menores (porque ese es el fin último, aprobar la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo) a crecer y vivir ajenos al orden natural de ser formados en el marco referencial de un hombre, el padre, (con las atribuciones del ser masculino) y una mujer, la madre (con las características naturales de la femineidad)? ¿A quién le hace bien esto?
No hablamos de privar a los individuos de hacer uso de su libre albedrío. Cada cual será responsable de sus propios actos privados. Pero de este reconocimiento civil, pasar al atropello de la Ley, para satisfacer los deseos particulares de un grupo minoritario de la sociedad, que atenta contra los principios y valores del conjunto del cuerpo social, es inaceptable. Por más que nos disfracemos de aves, tratemos de hacer pío pío como ellas, y nos anexemos un par de alas artificiales, indefectiblemente asistiremos SIEMPRE a la realidad de que somos seres humanos, y NO OTRA COSA.
Mi última pregunta existencial: ¿Podemos ignorar de un modo tan alevoso el consejo de Dios? ¿Por qué sucede que los hombres y las mujeres porfían en ir a contramano del plan de Dios?
Romanos 1:18 en adelante explica claramente que “(las personas) habiendo conocido a Dios, se envanecieron en sus propios razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido… Por lo cual Dios les entregó a sus propias concupiscencias, y así deshonraron sus propios cuerpos… y fueron entregados a pasiones vergonzosas, cambiando el uso natural del sexo por el que es contra naturaleza…”
Como la Ley no debería ser quebrantada y desoída, Dios no debería ser ignorado.
La Constitución Nacional no ignora a Dios, sino que lo invoca como fuente de toda razón y justicia. A su vez, múltiples encuestas determinan que en la Argentina, cerca del 90% de la sociedad responde a la fe cristiana, ya sea católica o evangélica. ¿Desconoce cualquier cristiano los consejos de Dios para vivir la vida con plenitud, salud y bendición, expresados en la Biblia, su Palabra?
De cara ya al 2010, deberemos enfrentar el enorme desafío de “predicar la verdad”. Comunicar un mensaje sólido y transformador. El mensaje de que Dios ama al pecador y aborrece el pecado. El mensaje de que la Justicia debe ser respetada y garantizada no sólo por los poderes y ministerio público, sino por cada ciudadano. El mensaje de que LA JUSTICIA ENGRANDECE A LA NACIÓN. Y en ese orden, orar y velar para que la corrupción y la impunidad sean denunciadas y juzgadas.
Dios tiene propuestas claras para una Argentina distinta, y nosotros, en nuestra función de iglesia y de ciudadanos, deberemos ser canales de comunicación e implementación de las ideas de Dios. Trabajando. Participando. Colaborando. Denunciando. Proclamando. Siendo en definitiva luces y sal de la tierra. Viviendo cerca de Dios cada dia.
Sabemos que este es un sentir mayoritario de los que conforman el tejido social.
El pasado lunes 28, sin ir más lejos, asistí a la inauguración del monumento a la Biblia, en la ciudad de Tigre, provincia de Buenos Aires (ver nota aparte). Allí se acercó un hermano para saludarme por mi nueva designación en ACIERA, y luego agregó: “Recibí una Palabra de Dios para Ud.: Debe ser muy valiente, no baje los brazos, no se rinda, especialmente en la lucha contra el aborto y la homosexualidad, tienen que seguir peleando contra estos males”. Le agradecí sus palabras y luego le compartí que justamente ACIERA viene trabajando muy fuerte para combatir estos dos flagelos que nos azotan en este tiempo con mayor ferocidad. Le pregunté si había recibido las declaraciones de ACIERA al respecto, y me dijo que no, así que se las hice llegar para que sepa de lo que le hablaba. Es decir, que ACIERA no había simplemente reaccionado ante las últimas noticias, sino que hace años se venía trabajando en esto.
Tenemos que ser muy responsables al ser conscientes de la autoridad espiritual conferida por Dios a sus Hijos en este tiempo de conflicto. Frente a tanta lucha espiritual, la Iglesia de Jesucristo tiene a su disposición instrumentos muy poderosos y debemos ser diligentes y utilizarlos tal como el Señor nos ordenó.
Este es un momento crucial para que consideremos a la luz de las Escrituras el rol fundamental del Cuerpo de Cristo, que no se limita a las modas de turno sino que es integral como lo es el evangelio.
Al desearles un 2010 lleno de la bendición de Dios, quisiera que este año se expresase a través de una vida de servicio, cada uno donde Dios lo ubicó, yendo más allá de lo que creemos estar haciendo bien.
Cuando nos sea pedida razón de nuestra fe, que seamos hallados fieles. Avancemos un paso más en la construcción de la unidad. En 2010, vivamos la experiencia de permitirle al Señor hacernos triunfar sobre las limitaciones, prejuicios, legalismo, la falta de perdón, de prioridades. Busquemos la restauración de las relaciones fraternas entre consiervos que se han distanciado, o de aquellos que han caído y no fueron cuidados debidamente.
Debemos tomar conciencia de este tiempo y alistarnos, mientras haya oportunidad para ser verdaderos gladiadores del evangelio, allí donde Él nos pone.
Mientras un sistema de espaldas a Dios enseña que todo vale, todo está bien, ignorando el pecado, ignorando la conciencia, convirtiendo la libertad que Cristo nos dio en libertinaje, nuestra tarea será predicar con voz y ejemplo acerca de la Verdad de Cristo y los valores del Reino de Dios, que hacen próspera, sólida, amplia y plural a la sociedad.
Por eso, amados, luchemos primeramente para evitar en el Poder del Señor que estos estándares se hagan cotidianos entre los hijos de Dios, ni en mayor ni en menor medida, y marquemos la verdadera diferencia que puede transformar nuestra sociedad.
Reitero lo expresado por el evangelista Carlos Annacondia en la última Asamblea de ACIERA: “Sin tan sólo comenzáramos por decir ‘Dios te bendiga’ al entrar y salir de cada lugar por el que pasamos día a día, multiplicando esto por los millones de cristianos que somos en la Argentina, muy pronto veríamos un cambio en la atmósfera espiritual de nuestro país”. Como en esta pequeña pero poderosa acción, debemos vivir a diario cada uno de los valores que profesamos, representando la vida de Cristo en nosotros con intensidad, plantándonos firmes frente a toda la inmundicia que nos rodea, manteniéndonos firmes y valientes. Y en suma, también deberemos velar por alcanzar, evangelizar y discipular a la nueva generación, como estrategia fundamental de la iglesia. Esta acción preventiva, evitará males y calamidades en un futuro muy cercano. Recuerdo a mi amada hermana Theda Krieger que recientemente nos instó, al cumplir sus 100 años, a hablar de Jesús al menos a un niño por semana!!!
Pensemos, reflexionemos, seamos concientes en que debemos ser sal y luz todo el tiempo, en medio de nuestra generación, entendidos en los tiempos.
Definamos un plan de acción claro para el año que comienza, definamos una agenda frente a todo lo que sabemos vendrá de parte del enemigo, anticipémonos a la jugada. Oremos sin cesar. Exhortemos a todos los hijos de Dios a quienes podamos acceder a que clamen día y noche, oren, ayunen, porque si nos proponemos en fe ganar la batalla, la victoria es del Señor, Jehová peleará por nosotros.
¡¡FELIZ 2010 CON PROPÓSITO!!
Pr. Rubén Proietti
Presidente